EL VUELO DEL ÁGUILA (9)

Día 5

Confirmado: no tenemos la menor esperanza de reparar el Águila sin las sofisticadas herramientas que no hemos traído con nosotros y no podemos fabricar en este entorno salvaje. Ahora ponemos todo nuestro empeño en acoplar ruedas a los trineos, con la esperanza de convertirlos en carromatos que podamos arrastrar sin demasiado esfuerzo. Tras hablarlo, todos deseamos proseguir hacia el «sur» y ver qué nos aguarda allí.

Hemos descubierto que no estamos solos en estas tierras extrañas. Mientras recogíamos leña, descubrí unas huellas indiscutiblemente humanas cerca del arroyo más cercano. Calculo que tienen una semana y parece que proceden de río arriba (o, lo que es lo mismo, del frente), recorriendo el arroyo a lo largo de su curso (o sea, hacia el mar que se extiende a nuestra espalda). He convocado a los demás, pero varias horas de exploración no revelan ninguna presencia humana. Procederemos con cautela, esperanzados con que sean neutrales, o incluso dispuestos a prestarnos ayuda, aunque estamos listos para posibles hostilidades.

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