EL VUELO DEL ÁGUILA (10)

Día 7

Nos hemos tomado un día de descanso y hemos partido «temprano» esta mañana, o al menos eso nos parece. Estamos recorriendo el sendero que parecen haber practicado los desconocidos. Los carros no progresan con demasiada fluidez, pero tampoco van tan mal como había previsto. Conseguimos avanzar entre kilómetro y kilómetro y medio por hora de esfuerzo. Podría haber sido mucho peor. Lo que sí es un fastidio son los mosquitos y demás insectos sobredimensionados que comparten el apetito de sus parientes más pequeños por la carne y la sangre humanas, siendo mucho más agresivos en su afán. Más de una vez he estado a punto de disparar mi pistola contra una de esas criaturas, antes de recordar el absurdo desperdicio de munición que eso supondría. Andrée ha ideado unos ingeniosos remedios para la transpiración a partir de las deshilachadas cuerdas de lastre, pero esto sigue distando mucho de parecerse a un paseo por el jardín.

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